Hoy Mysevendays tiene sabor a wasabi, olor a soja y espíritu de pez. Hablamos de Ikigai, una taberna japonesa que pasa directa a mi lista de joyas niponas de la ciudad. Y es que sólo con entrar en su local Ikigai ya te engancha. Aire asiático, como no podía ser de otra manera, con muchos tintes urbanos gracias a los murales callejeros de sus paredes. Lámparas de papel que nos recuerdan al mundo origami y una línea sobria, pero a la vez acogedora, que nos traslada directamente a cualquier garito de Sibuya donde la gente se reúne a comer buen shushi después del trabajo. 

Y es que Ikigai transmite buen rollo nada mas cruzar el umbral de la puerta aunque lo mejor esta por llegar. Su filosofía, inquietante y practica a la vez, se convierte en el pilar de la cocina de este restaurante japonés.  “Descubrir tu pasión, ponerla en práctica y hacerlo lo mejor posible.” así es el modus operandi de su chef Yong Wu Nagahira, quien construye en cada plato un mundo de sensaciones respetando la estricta composición de la gastronomía nipona.

Y es que este joven chef aúna en su cocina la influencia multicultural de su trayectoria, así como la fuerza, la frescura y las ganas de crear una propuesta diferenciada en el mundo del sushi bar, ramen bar y diversos platos tradicionales japoneses. 

Técnica y producto son las claves para que cada creación de Ikigai sea espectacular. Sus deliciosas salsas y fantásticos fondos de elaboración propia varían según la estación, lo que hace que su carta esté en constante evolución.

La salsa de anguila o Unagi o la salsa ponzu, se elaboran diariamente en casa por el propio chef, así como el Dashi, que sirven como caldos o que son también la base para otras preparaciones. El chef, además de preparar estas salsas siguiendo la receta tradicional, incluye también influencias españolas como el Dashi de jamón.

La propuesta de Ikigai viene marcada también por la maduración de los pescados y las técnicas clásicas japonesas que cobran una nueva dimensión en la tempura o el sushi.

Sus platos llegan a la mesa como auténticas obras de arte para disfrutar a golpe de palillos, y es que no hay ni un sólo pero en todos los bocados que pude disfrutar.

El objetivo con esta técnica es lograr que el umami, el quinto sabor, emerja antes de que el producto desfallezca. Es una rareza, que aunque muy popular en Japón, apenas se practica en España. 

Es cierto que la capital alberga una infinidad de buenas propuestas niponas, pero sin lugar a duda, Ikigai debe entrar en esa lista de tesoros japoneses que debemos descubrir y ante todo disfrutar. Bienvenidos a Ikigai.

Lo bueno: Poder descubrir sus sabores a través de su carta o de su exquisito menú degustación el cual recomiendo al 100%.

Lo mejor: Degustar las creaciones de Yong Wu Nagahira, quien representa la juventud y la internacionalidad de una generación de chefs millenials en una ciudad tan cosmopolita como es Madrid. 

Precio medio: 35€

Dirección: Calle Flor Baja, 5, 28013 Madrid.

@Mysevendays

@Ikigairestaurante

#Ikigaimadrid