Fórmula maestra que combina un regreso al origen basado en la sencillez de las recetas y materia prima de primerísima calidad. Esta apuesta por la pureza del sabor y el saber hacer de toda la vida son las bases sobre las que se yergue Rocacho. 

Un asador moderno y cosmopolita que encaja como si de una pieza de puzzle se tratase en esta milla gastronómica de Madrid. Hablamos del barrio… donde se encuentran los mejores restaurantes de la capital y donde ahora Rocacho es uno más de sus exquisitos vecinos. 

Su cocina cercana y sin artificios da lugar a una carta muy suculenta que basa gran parte del éxito de sus platos en su parrilla de carbón de encina. 

Los amantes de la carne están de suerte ya que en Rocacho podrán encontrar la mayor selección de cortes de El Capricho de la capital. A la brasa se ofrecen la chuleta de vaca de trabajo (de 40 o de 90 días de maduración), el solomillo de buey y de vaca y la entraña así como el pollo campero o las chuletitas de cordelo lechal burgalés, que pueden acompañarse con patatas fritas caseras, ensalada o pimientos del piquillo confitados.

Por su parrilla desfilan también estupendos pescados, como el rodaballo salvaje, la merluza, el bacalao, el pixín o los chipirones de anzuelo. 

Importante hacer una parada en sus arroces y fideuás. Su intenso sabor, finísima capa y buen socarrat los han convertido en comandas/peticiones obligadas entre sus clientes más habituales. Mención especial a la paella del señoret y la de cigalas y alcachofas. 

El punto transgresor en su carta lo encontramos en los entrantes. Aquí conviven propuestas clásicas, como la ensaladilla rusa y las croquetas, con platos más originales como el taco de cangrejo con guacamole y kimchi o los rocachos de bacalao, cubiertos con un rebozado Orly teñido de negro con tinta de calamar emulando el carbón como seña de identidad de la casa. 

Para los más golosos Rocacho ofrece exquisitos postres. Todos ellos caseros y muchos terminados en mesa, a la vista del comensal, como las filloas flambeadas o el tiramisú.

La filosofía de Rocacho va estrechamente unida a su decoración. Materiales puros como la piedra, el bronce y la madera visten este moderno local con aire elegante y sofisticado. Un entorno acogedor que se divide en varios ambientes. Su comedor a dos alturas y su terraza cubierta se convierten en espacios idílicos para disfrutar de la experiencia gastronómica Rocacho. 

Lo bueno: La oferta de Rocacho se completa con una cuidada bodega con cerca de 50 etiquetas procedentes de los mejores viñedos del país y algunas referencias foráneas, incluyendo una buena selección de champagnes. 

Lo mejor: Calidad del producto y excelente servicio.

Precio medio: 60€

Dirección: Padre Damián, 38 Madrid Teléfono: 914 21 97 70

 

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