Muchos dicen que el año empieza en septiembre. Llega la vuelta al cole y sentimos como una mezcla de nervios y también de ansiedad. Es una sensación que se experimenta hacia los 8 años, y parece que todos los septiembres, aunque tengamos ya 40 años sigue estando ahí. En el fondo una frase del tipo «no quiero, mamá» aparece en el plano
inconsciente.

  • En todo este meollo interno de sensaciones empiezas a tener los siguientes síntomas: te encuentras mal, tienes ansiedad con palpitaciones o sudoraciones, aumenta tu frecuencia respiratoria, ves que tu rendimiento baja, tienes un humor desagradable un día y al otro estas entusiasmada, te cuesta entender hasta a ti misma y comienzas tu trabajo y no hay manera ni de ser eficaz ni de ser productiva.
  • ¿Qué te está ocurriendo? No es otra cosa que la depre posvacacional. ¡Ojo!, si se alarga más de un mes, estás bajo los síntomas de un síndrome al que tienes que poner freno cuanto antes. Esta depresión como su nombre indica, se da después de las vacaciones, y es un concepto que se refiere a cómo nos sentimos con la presión emocional de la vuelta al trabajo.

UN CAMBIO DE CICLO

En realidad es un proceso adaptativo en el que debes intentar tener un buen recuerdo del verano, y asumir que la vida son etapas temporales. Unas acaban y otras empiezan.
Sin embargo, si por el contrario no logras adaptarte a este cambio de ciclo, la vuelta al trabajo se convierte en una fuente de estrés fuerte, a nivel comportamental y emocional, y por lo tanto desarrollarás los cuadros típicos del estrés, que conllevan a sensación de depresión, flojera, insomnio y tristeza en la parte emocional, además podrías ver que puede aparecer el llanto sin razón.

  • Estate bien atenta, si estás en este proceso, acude cuanto antes a un especialista y procura no dejarlo pasar. Existen distintas medidas que te ayudarán a prevenir y combatir este síndrome, para así hacer la vuelta al trabajo más agradable. Lo más importante, centrarse únicamente en lo positivo de la situación.

Prevenir es algo sencillo

1Intenta antes de empezar el trabajo tomarte unos días de tranquilidad, lo que se viene llamando «vacaciones de las vacaciones», porque el ritmo es totalmente diferente y pasar de uno flexible y sin horarios, a otro mas rígido y estipulado, y esto es demasiado brusco. Las «vacaciones de las vacaciones», sirven para reorganizar tu vida y tus tiempos. Vuelve a intentar recuperar los horarios de despertarse, acostarse y también las comidas.

2Prepárate mentalmente, si dejaste algún conflicto sin resolver. Asume que será lo primero que te vas a encontrar cuando llegues al trabajo. Te aconsejo que te quites cuanto antes ese conflicto, ya sea con alguna persona de tu entorno laboral o algún tipo de trabajo que no has concluido.

3Habla de las vacaciones como algo divertido, no como una losa. Tenemos la manía de contestar ante la pregunta «¿qué tal tus vacaciones?»: «cortas, ahora otra vez a la carga». Te propongo este año digas «divertidas. Ahora con fuerza para empezar el trabajo».

4Si a tu alrededor dicen «que horror, estoy depre, que rollo…», cambia ese círculo y no te enganches en el victimismo de los demás. Verás cómo te va mejor.

5Los primeros días de trabajo, tómatelos con calma, planifica lo que quieres hacer, las ideas nuevas que tienes, y retoma el ritmo sin prisa, pero sin pausa.

6Recupera el ritmo del sueño, si no te has podido tomar esas «vacaciones de las vacaciones» ahora lo tienes que hacer. En una semana deberías ya tener el ritmo de sueño regulado.

7No te lleves el trabajo a casa, recuerda que te estás adaptando. Aunque te veas desbordada, poco a poco iras retomando tu ritmo. Si no lo haces, lo que le estás diciendo a tu cerebro es «no voy a ser capaz de sacar todo» y eso te llevará a una desconfianza personal, baja autoestima, y frustración.

8Camina, aprovecha que todavía los días son largos. Sola o acompañada, pero haz ejercicio físico.

9Plantea los problemas laborales desde la coherencia, sé realista y proactiva. No caigas en el pensamiento recursivo u obsesivo de «esto es mucho» o «no tiene solución» o «es difícil». Busca alternativas personales, hasta donde tú puedes llegar, y lo que no sea de tu competencia delégalo o
haz responsable a quien
corresponda.

Con los niños, positiviza

Establece nuevos horarios para los primeros días. Ve ajustando poco a poco los horarios de irse a la cama, cada día 10 minutos antes durante una semana. Cuando ya hayan empezado el cole déjale algo más de tiempo para jugar durante el día.

Resalta la importancia del aprendizaje. Lo importante que es saber cosas nuevas y como tú estás en aprendizaje contínuo.

Déjale coger sus útiles del colegio. Que elija la ropa que él quiera en caso de no tener uniforme. Y en lo que respecta al material escolar, lo mismo. Que sea algo divertido, algo que le ilusione a sí mismo y que le guste enseñar a sus compañeros.

En cada actividad, pon alegría. Si tú estás contenta y alegre, el niño tomará la experiencia de la misma forma.

¿Sabías qué?

Los niños también tienen «depre». 
Tus pequeños también pueden experimentar el síndrome posvacacional. Produciéndose en ellos los mismo síntomas que en la edad adulta.

Asesor: Irene López Assor. Psicóloga