Desde que el coronavirus llegara a nuestras vidas hemos tenido que cambiar nuestra higiene, tanto personal como de nuestros hogares y prendas que utilizamos. Desde el comienzo de esta crisis sanitaria, nos aseguraron que nos teníamos que lavar muy a menudo las manos con agua y jabón, o con geles hidroalcoholicos. Cuando salimos a la calle para algunas de las excepciones que el Gobierno nos permite, también debemos llevar todas las precauciones pertinentes: uso de mascarilla y guantes, y después, desinfectar la ropa que llevamos y que puede contener gérmenes. Pero la pregunta es, ¿cómo lavo las prendas de ropa?

Algunos estudios aseguran que estos gérmenes pueden convivir hasta tres días en los tejidos. Para empezar hay que tener en cuenta que hay que separar la ropa de una persona contagiada del resto de la ropa de otras personas. También a la hora de cargar la lavadora, es mejor hacerlo a media carga, para que así las prendas tengan suficiente espacio para agitarse de forma correcta. Ten en cuenta que es importante no agitar la ropa, ya que de esa forma podrías dispersar los virus por el aire

Otra de las recomendaciones es utilizar más detergente de lo habitual. Es mejor apostar por aquellos líquidos de alta resistencia debido a que retiene mejor la suciedad en suspensión y eliminar mejor cualquier resto que se haya podido quedar. También le puedes añadir algún producto desinfectante como la lejía (sobre todo para las prendas blancas).

Otro punto importante es la temperatura. Es importante lavar la ropa a una temperatura alta, de al menos a 60 grados, para así asegurarnos que el virus no va a sobrevivir. También opta por un secado a alta temperatura en la secadora (si la tienes en la vivienda). En el caso de que en tu hogar no dispongas de esta máquina de secado, dale calor a las prendas con una plancha caliente.

Con los zapatos, de momento no recomiendan tomar medidas excepcionales con los zapatos. Desde el IRTA-CReSA se aconseja dejarlos a la entrada al llegar a casa. Si se quiere puedes utilizar una bayeta húmeda con una dilución de lejía doméstica.