¿Qué sería de nosotras sin Carmen Lomana? Hay que reconocer que durante este tiempo está siendo una de las celebrities que más nos está entreteniendo y haciéndonos los días mucho más llevaderos. Hace ya varias semanas que comenzó en su empeño para que no nos aburramos ni un segundo y lo está consiguiendo con creces. A través de su cuenta de Instagram, Lomana nos está deleitando con maravillosos vídeos en los que nos muestra sus amplias colecciones de moda y complementos. Una serie de IGTV a los que nos hemos enganchado y no queremos que terminen nunca.

Haciendo frente a las críticas

Y aunque a nosotras nos parece maravillosa, alguna que otra crítica ha recibido por parte de quienes la tachan de un tanto frívola por hacer tal despliegue de lujo y glamour en estos momentos. Pero si hay algo que caracteriza a Carmen es que no se esconde y no tiene problemas a la hora de contestar a sus detractores: «De tristezas estamos hasta arriba. Instagram es para ver cosas bonitas, ese es su espíritu. Para entretenerse, y todavía más en estas fechas. Muchas personas enfermas me dicen que esto les entretiene mucho y solo por eso me compensa y lo voy a seguir haciendo. Instagram no es para llorar y lamentarse de todos las desgracias que estamos viviendo, es para la moda, la belleza, la decoración… todas las cosas bonitas que tenemos a nuestro alrededor».

Y entre esas cosas tan bonitas que guarda la empresaria y socialite en sus armarios están los vestidos de Valentino. Carmen ha querido mostrarnos algunas de esas auténticas joyas diseñadas hace ya décadas por el gran maestro italiano y que mantiene como auténticos tesoros.

El preferido de todos sus modelos es un vestido (cómo no, en rojo Valentino) que diseñó en 1965 para la princesa Luciana Pignatelli y que posteriormente reeditó en una edición limitada, cuando Carmen se hizo con el diseño. Una de las ocasiones en las que se lo hemos visto puesto fue en la Gala Starlite de Marbella, de 2011.

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Este es uno de mis favoritos #confinamientochic

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Los exclusivos vestidos

También nos enseña el vestido que ella lució para acudir al último desfile de Alta Costura de Valentino en el Museo Rodin de París en 2007, antes de pasar el testigo a Alessandra Facchinetti, quien un año después dejaría la dirección creativa de la casa italiana en manos de Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli, entonces diseñadores de los complementos. Hoy ya está Piccioli en solitario triunfando al mando de la firma.

También nos enseña modelos con delicados encajes, con maravillosos bordados de pedrería, para ser la auténtica reina de una noche de fiesta, pero que también perfectos para bailar horas y horas hasta la madrugada.

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