Parecen salidos de una postal, pero son reales. Pueblos con callejuelas empedradas,
arquitectura rústica y vistas maravillosas que hacen de ellos lugares con encanto. Elige el que más te guste y escápate sin dudarlo, será una experiencia genial.

Pueblos negros de Guadalajara

Se trata de un grupo de pequeños y austeros pueblos que a lo largo de los tiempos han conservado su peculiar y rústica fisonomía arquitectónica, de grandes superficies de pizarra negra que sirven tanto de cubiertas como de muros para las edificaciones. Para descansar en el trayecto por estos preciosos pueblos de Guadalajara, puedes alojarte en la Posada de Tamajón.

Buitrago del Lozoya, a 75 Km. de Madrid

Se caracteriza por el aire medieval que le concede su Castillo, la Iglesia de Santa María del Castillo, la Torre del Reloj y la muralla que rodea su casco histórico. Podrás hacer senderismo, rutas a caballo, practicar piragüismo, pescar, nadar en una piscina natural y disfutar de una gastronomía autóctona única.

Combarro, a 7 Km. de Pontevedra (Galicia)

Su centro histórico, empedrado y al lado del mar, es un conjunto armonioso de arquitectura popular gallega con casas tradicionales, cruceiros y hórreos, que mantienen su función original como almacenes de maíz y también como secadores de pescado. Es sin duda un lugar marcado por la tradición marinera. Pasear cerca del mar hará que te beneficies del aire atlántico.

Hervás, a 113 Km. de Cáceres (Extremadura)

Al norte de Extremadura, en el Valle del Ambroz, está Hervás, uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida, aunque sólo sea para pasear por su barrio judío, uno de los mejor conservados de España. Se recomienda ir a la Pista Heidi, una ruta que rodea el perímetro de Hervás a través de bosques de castaños. Y no te pierdas La Chorrera, una cascada impresionante de 15 m. de caída.