Son

una parte fundamental de nuestro cuerpo y no nos preocupamos de ellos tanto como debiéramos. Una perfecta pedicura es esencial, pero no suficiente. Los pies requieren también otros cuidados porque son los que soportan todo el peso de nuestro cuerpo.

El pie humano y el tobillo son una fuerte y compleja estructura mecánica que contiene 26 huesos, 33 articulaciones, y más de 100 músculos, ligamentos y tendones. El sobrepeso, una pisada incorrecta, algunas enfermedades o un mal cuidado pueden provocarnos problemas que si no ponemos el adecuado remedio nos pueden acarrear serias limitaciones en el día a día. Por eso no solo debemos preocuparnos del plano estético, también hay que dedicarles los cuidados médicos.

Como a otro tipo de especialistas, tienes que visitar al podólogo, mínimo una vez al año, para tratar problemas como callos, juanetes o cualquier otro tipo de deformaciones que requieren el control y seguimiento del médico. En los casos más extremos hay dolencias que obligan a pasar por el quirófano.
La elección del calzado adecuado (ni demasiado estrecho, ni de piel muy dura) es fundamental para mantener nuestros pies sanos. Además, ten cuidado con las llagas o rozaduras porque es una zona en la que pueden infectarse muy fácilmente.

 

 

Esencial: Exfoliación e Hidratación

Ablanda la piel
Mete los pies en un barreño de agua más bien caliente. Para eliminar las células muertas de la piel usa una crema exfoliante con un masaje circular por todo el pie, hasta el tobillo. Retira los restos con abundante agua.
Paseos por el mar
Tienes en el mercado una amplia gama de productos específicos con acción exfoliante, pero también lo puedes hacer tú en casa mezclando en un bol unas cucharadas de azúcar con aceite de oliva. En verano, caminar descalzo por la orilla del mar es un buen método de exfoliación natural.
Envuelve los pies
Después de la exfoliación es fundamental que hidrates los pies con una crema específica. Y para lograr que los principios activos actúen con mayor eficacia, ponte calcetines de algodón toda la noche o papel osmótico (film transparente).

 

Masaje para relajarlos

Hazlo tú misma
No hay nada mejor que un masaje en los pies después de un día duro. Conseguirás relajarte y calmar mucho el dolor de pies tras un día fuera de casa.
Aceites y cremas
Antes de irte a dormir introduce tus pies en agua tibia con un poco de sal durante unos 10 minutos.
Sécalos y ponte un poco de aceite (almendra, caléndula, coco, aloe vera…) o de crema en tus manos, frota bien el producto para calentarlo antes de utilizarlo en los pies.
 Empieza acariciando la parte superior del pie, de los dedos al tobillo, y después cambia a la planta del pie, intensificando la tensión poco a poco.
Después haz movimientos circulares con los pulgares en la planta del pie. Lo ideal es que la mayor presión se centre en las zonas más duras, especialmente en el talón.
Gira el pie de izquierda a derecha repetidas veces en ambos sentidos.
Masajea los dedos desde la raíz poco a poco con la yema de los dedos, aplicando presión muy leve hasta llegar a la punta. Empieza por el gordo y acaba en el
meñique.

Tratamiento: La pedi veegana

Es un tratamiento spa y relajante, que mima y cuida la piel y uñas de tus pies con productos respetuosos con el medio ambiente. Esta pedicura es 100% vegana, bio y
ecofriendly.
Protocolo
Como en las pedicuras tradicionales incluye un ritual completo:
Limado y eliminación de durezas y retirada de cutículas sin cortar.
Peeling exfoliante y renovador para eliminar las células muertas.
Mascarilla altamente hidratante y renovadora, que envuelve con toallas calientes para que penetre todavía más.
Masaje relajante y descontracturante
Hidratación intensiva de piel y cutículas.

Pedicura: paso a paso

Ablandar
Sumerge tus pies en agua tibia unos minutos para ayudar a reblandecer las durezas y las cutículas. Con suavidad, empuja hacia atrás la piel del contorno de cada uña con el palito de naranjo. Si lo ves necesario, elimina la piel sobrante con un alicate.
Con la ayuda de la piedra pómez y una lima pule los talones y las zonas en las que la piel esté más seca. Si las durezas se resisten, utiliza el cortacallos y acaba con un limado general para eliminar la piel muerta.
Cortar y dar forma
Mejor que utilices el cortauñas a la tijera. Hazlo de forma recta para evitar que se te claven. A continuación límalas, dede el extremo a la uña, siempre en la misma dirección.
 Esmaltar
Pasa el pulidor sobre las uñas para darles brillo y dejarlas totalmente lisas. Coloca el separador de dedos y comienza con el esmaltado, desde el centro hacia los lados, siempre en la misma dirección. Termina con el top coat para
proteger el esmalte y darle más brillo.