Lleva años siendo una de las reinas del street style. Incluso como la mismísima Kim Kardashian y su familia también protagonizó su propio reality, The City en 2008. Pero a diferencia del clan Kardashian el buen gusto de Olivia Palermo nunca ha sido cuestionado. Al contrario, pasa por ser una de las mujeres más elegantes del mundo, e inspiradora de tendencias. Pero durante el último paseo que le hemos visto por Nueva York, con el café en la mano incluido, la también diseñadora parece que no ha tenido su mejor día al abrir su vestidor y elegir el estilismo. Nosotras no nos atrevemos a ser del todo tajantes criticándola, pero lo cierto que en esta ocasión hay algo que no funciona. Y eso es lo más sorprendente, porque ella siempre nos encanta.

Olivia Palermo ha protagonizado uno de los últimos looks del invierno. Eligió una cazadora puffer en negro, que ha sido una de las tendencia de la temporada, con un llamativo cuello de pelo rojo, que acompañó con unos pantalones pitillo de cuadros en amarillo y negro. Las botas militar y unas gafas de sol XXL completaban el estilismo. Un look que se aleja de su estilo clásico y refinado, y que no nos convence nada. Porque la combinación del pantalón, de cierta inspiración punk, con el plumas resulta demasiado. ¿Está fatal? No. En cualquiera otra ni habríamos reparado, pero en una de las mayores insiders no deja de ser sorprendente.

Icono de moda mundial, su trayectoria de fiestas y alfombras rojas, pero también la profesional, la abalan. Cuando acabó sus estudios en la escuela de St. Luke’s School fue a estudiar arte y diseño a Parsons, en París, y poco tiempo después volvió a Nueva York para completar sus estudios con una especialización en comunicación, antes de comenzar a trabajar en la revista Quest. En 2007 apareció en la portada del New York Magazine como la chica de moda del momento y un año después participó en el reality The City. En 2009 una agencia la contrató como modelo, después trabajó como relaciones públicas de la marca Diane von Fürstenberg y poco tiempo más tarde en el departamento de accesorios de Elle. Ha realizado colecciones cápsula para otras firmas hasta que se ha decidido a lanzar su propia marca.

Aunque su armario está repleto de primeras firmas y se mueve en las más altos círculos de la moda, en las primeras filas de las pasarelas de todo el mundo y con íntimos amigos como Valentino, también se declara fan de la moda low cost. Y entre sus firmas favoritas no faltan las españolas Zara y Mango. 
Clásica y refinada a la vez, pero siempre con un toque de tendencia, nos va a seguir encantando a pesar de este tropiezo.
Y si unimos a su marido, el fotógrafo y modelo alemán Johannes Huebl, con el que está casada desde 2014, la pareja ya es perfecta.