Los 10 pasos que debes seguir para el bronceado seguro.

1-Exfolia. Es el primer paso a la hora de preparar la piel. En verano debes hacerlo una vez a la semana para retirar las células muertas y que se absorban más rápidamente los productos. También es la fórmula para prolongar el bronceado.

2-Exposición. Comienza con un máximo de quince minutos al día, para ir poco a poco aumentando la exposición. Aunque ya te veas morena y lleves mucho tiempo en la playa, debes evitar siempre las horas centrales, esas que van desde las doce a las cuatro de la tarde. En esos momentos, los rayos solares son más fuertes y solo conseguirás quemar o irritar la piel en vez de broncearla.

3-Aplicación Las cremas solares, adecuadas según el fototipo de piel, deben aplicarse media hora antes de exponerte al sol y renovarlas cada dos horas. Aunque la mayoría de ellas ya son resistentes al agua, no viene mal que las repitas tras cada baño. También debes secarte bien después de cada chapuzón. El ‘efecto lupa’ de las gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares, aunque sean resistentes al agua.

4-Hidratación. Tan importante o más que hidratar la piel por fuera es hacerlo por dentro. Bebe en abundancia y frecuentemente, especialmente agua, y evita el alcohol. El sol deshidrata nuestro organismo. Vigila sobre todo a las personas mayores, en las que la sensación de sed está atenuada, y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termo regulación son todavía inmaduros.

5-Zonas específicas. Hay áreas como la nariz, la parte superior de las orejas, el contorno de los ojos y los labios con una piel más delicada, y por tanto, más sensibles al sol, que requieren un protector específico. También tienes que aplicar más producto en las lunares y cicatrices.

6-Protectores. Sombreros y gafas de sol no son en este caso un simple complemento de estilo, tienen una función primordial para proteger. En el caso de las gafas deben llevar los cristales homologados.

7-Fuera perfumes. Cuando vayas a tomar el sol debes olvidarte de cualquier perfume, ya que pueden provocar la aparición de manchas.

8-After Sun. En esta época cambia la hidratante corporal habitual por los after sun que tienen componentes específicos para restaurar la piel dañada por los rayos solares. Además de hidratar, nutrir y refrescar, tienen propiedades para prolongar el bronceado. También te ayudan a preparar la piel para la próxima exposición.

9-Revisiones. Tras el veano realiza una revisión de los nevus y manchas sospechosas, y especialmente quienes tienen mayor riesgo de sufrir cáncer cutáneo, como las personas que tienen piel clara o sufren quemaduras con facilidad, las que tienen historia de quemaduras solares en la infancia o tienen más de 50 lunares.

10-Autobronceadores. Y si no quieres o no puedes irte a la playa también está el recurso de los autobronceadores. Existen distintas gamas para el tipo de piel y cada vez es más fácil aplicarlos para conseguir un resultado natural. Empieza de abajo a arriba, debes evitar las zonas en las que los huesos sobresalgan y haya piel rugosa: rodillas, tobillos, codos, dedos… Los pliegues de la piel acumularán pigmento y se colorearán más. No dejes zonas sin producto ni con exceso.