El español es una lengua de lo más curiosa. Hay palabras cuyo significado puede variar soberanamente según el contexto en el que se usen. Cuando hablamos de «nobleza», por ejemplo, podemos estar refiriéndonos a la más alta aristocracia pero también al mero acto de ser generoso. Dos definiciones que aparentemente tienen poca relación entre sí. Sin embargo, y en situaciones muy excepcionales, hay personas que llegan a aunar ambas acepciones de un mismo término. Maximiliano de Habsburgo es el perfecto reflejo de ello. Descendiente del último emperador de Austria y de Elizabeth, Sissi emperatriz, Maximiliano es de familia (y de corazón) noble.

Nació en París en 1961 fruto del matrimonio entre los archiduques Ferdinand y Helen de Austria, prima de la Reina doña Sofía; pero en los años ochenta llegó a nuestro país para aprender español. Junto a su hermana, Sofía de Habsburgo, se convirtió en uno de los personajes más atractivos de la escena madrileña de aquella década. Él conoció a Maya Askari, con quien se casó y tuvo tres hijos y tras la muerte con tan solo 26 años de su hermana Elizabeth a causa de las drogas; decidió dar un giro a su vida y dedicarla a ayudar a las personas que sufren de adicción, creando así la Fundación Recal.

La labor más noble de la Fundación Recal

Fundada en Madrid en 2001 y con sede principal en Majadahonda, la Fundación Recal nace con el objetivo de favorecer la reinserción en la sociedad de aquellas personas y  familias afectadas por la enfermedad de la adicción a cualquier tipo de sustancia y/o comportamiento. La clínica pretende mejorar las vidas de aquellos que sufren de acción pero también evitar que los jóvenes en riesgo acaben consumiendo drogas u otro tipo de sustancias. Este bonito proyecto de Maximiliano de Habsburgo lleva casi dos décadas guiando a muchas personasen en su recuperación y apoyándolas en el duro camino de la desintoxicación.

Como no podía se de otra forma, en la Fundación Recal trabaja un equipo de profesionales altamente cualificados que buscan en todo momento el bienestar de sus pacientes. Se trata de una fundación privada sin ánimo de lucro, por lo que la clínica recibe la ayuda desinteresado de muchas organizaciones y personas, gracias a los cuales puede hacer realidad el sueño de la recuperación de tanta gente. A sus eventos benéficos y fiestas de aniversario han acudido personas de las altas esferas de la sociedad, como la reina Isabel II o Cayetano Martinez de Irujo, gran amigo de Maximiliano de Habsburgo e importante apoyo para la fundación.

Maximiliano de Habsburgo concibe este proyecto como algo más que una simple labor profesional. Él dedica su vida para mejorar la de los demás y eso, sin duda, es la definición más completa de nobleza y solidaridad.