No podemos olvidar que solo tenemos un corazón. Parece una obviedad, pero no lo es. Cuidarlo es fundamental para que se mantenga sano y no te dé disgustos ni sorpresas. ¡Toma nota de lo que tienes que hacer!

Consejos fáciles para cuidar tu corazón

  • Duerme del lado izquierdo. Dormir sobre el lado izquierdo favorece el drenaje linfático y ayuda a que el corazón bombee con más facilidad. Además, recuerda que dormir mal acarrea nervios, cansancio e irritabilidad, pero también aumenta el riesgo de padecer un ataque al corazón.
  • Come 3 piezas de fruta al día. Si a las dos frutas al día que tienes que comer obligatoriamente le sumas una tercera, reduces un 15% el riesgo de sufrir un infarto. Y si además, le sumas otra pieza, un 15% menos.
  • Cambia el café por el té. Las personas que toman una taza de té al día tienen un 35% menos de posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, ya que esta bebida previene los depósitos de calcio en las arterias.

El Omega 3 reduce el colesterol y disminuye la presión arterial

  • Pescado azul mínimo 2 veces por semana. Los ácidos grasos omega 3 son fundamentales para prevenir las enfermedades del corazón, ya que tienen la capacidad de disminuir la coagulación de la sangre y bajar el colesterol y la presión arterial.
  • Presume de sonrisa. Cuidar tus dientes y encías es imprescindible para evitar que las bacterias que hay en tu boca acaben llegando al corazón y lo dañen. Por tanto, cepíllate los dientes tres veces al día, utiliza siempre colutorio y acude al dentista cada seis meses.

Caminar 30 minutos al día reduce un 30% la posibilidad de sufrir enfermedades del corazón

  • Olvídate de hacer horas extra. Superar las 46 horas de trabajo semanales aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón o una angina de pecho. Además, el estrés, la tristeza o los enfados también pueden pasar factura al corazón más sano.
  • Controla la sal. Pero ojo, no se trata solo de renunciar al salero, también hay un montón de alimentos que consumes a diario que contienen grandes cantidades. Antes de comprar, lee las etiquetas de los alimentos, verás que hay sal en lugares inesperados.