SALÓN

Barrer sí, pero…
Intenta que las cerdas del cepillo sean cortas y de goma lavable, pues se levanta menos polvo. Al acabar, pasa un paño o una mopa de microfibras.
Airear es obligatorio a diario
Por frío que haga fuera, hay que mantener las ventanas de la casa abiertas al menos 15 minutos, que es el tiempo mínimo necesario para renovar el aire. Y mejor que sea temprano, antes de las 8 de la mañana, para que ni los ruidos ni la posible contaminación estén en su punto álgido.
Para limpiar los cristales
Usa vinagre blanco diluído en agua a partes iguales. Seca muy rápido y no deja trazas. Pulveriza sobre el cristal y después elimina el exceso de producto con un papel absorbente de cocina.

 

DORMITORIO

Si el suelo es de moqueta o hay alfombras
Pasar el aspirador es absolutamente imprescindible, pero siempre con la ventana abierta. Si eres alérgico, hazte con un aspirador con filtros especiales para atrapar también
partículas que flotan en el aire.
La ropa de cama
Hay que lavarla al menos una vez por semana, para evitar que se acumulen ácaros. Lávala a 60 grados: a esa temperatura los ácaros no sobreviven.
Para eliminar los malos olores de moquetas y textiles
Si no se pueden lavar, lo ideal es aspirar y pasarle bicarbonato con un cepillo de cerdas duras. Después, aspirar de nuevo y airear. Este truco también sirve para quitar el mal olor que se genera en los zapatos.

La temperatura ideal no debe sobrepasar los 20-22 grados. Con menos proliferan las bacterias si hay humedad; con más, el aire se vuelve insano

 

CUARTO DE BAÑO

Lavabo, bañera, WC
No temas abusar de los productos de limpieza que contengan vinagre blanco o hazte tu propia solución con mitad de agua, mitad de vinagre. La verdadera desinfección solo se necesita si hubiera un riesgo viral. Si no, no es necesario usar productos fuertes como lejías o amoniacos puros, que lo único que harán es poner en riesgo tu sistema respiratorio y tu piel, si llegara a ponerse en contacto directo con el producto.
Cuidado con las rejillas de ventilación
Hay que limpiarlas con frecuencia, a poder ser una ver al mes, para que no acumulen polvo ni se conviertan en nidos de bacterias, al ser lugares en los que prolifera la humedad. En estos espacios hay que tener especial mimo con rincones y esquinas.

 

COCINA

La zona de cocinar
No temas usar jabón de trozo tradicional disuelto en un poco de agua, mezclado con una cucharada de bicarbonato. Casi siempre es suficiente para limpiar la grasa que se acumula en las zonas de cocina, sin necesidad de usar productos más abrasivos. Aplícalo con una esponja suave, déjalo actuar unos minutos y retira el exceso con un trapo de
algodón húmedo antes de aclarar y abrillantar.
La vajilla
Escoge limpiadores suaves que incorporen limón, un desengrasante natural. Y para limpiar de posibles restos las cristalerías antes de colocar en la mesa, pásales un paño humedecido con alcohol. Quedará todo impecable y las trazas de alcohol se evaporarán en un minuto.