Frutos secos: el snack más otoñal que te ayuda a perder peso

Engordan o no?, ¿es cierto que pueden frenar el envejecimiento? , ¿cuáles son los mejores?, ¿con o sin piel? Laura Parada, nutricionista de Slow Life House radiografía al detalle cada uno y resuelve las dudas.

15Nueces. Un chute de serotonina. 

Además de contener vitamina E, ácido fólico, magnesio, calcio, vitaminas del grupo B, melatonina y ácidos grasos Omega-3, esconden una buena dosis de triptófano, que ayuda al cerebro a producir más serotonina.

7 nueces 5 veces por semana es la posología perfecta para prevenir enfermedades cardiovasculares, bajar la hipertensión y el colesterol, activar la circulación y prevenir la depresión. A nivel “beauty” son perfectas para prevenir la oxidación de las células.
Las nueces de Macadamia son aún más calóricas (720), pero un nivel más bajo de proteínas y carbohidratos y un aporte más alto de vitamina B1, manganeso y tiamina. Alrededor del 60% de sus ácidos grasos es ácido oleico. Su valor en ácido oléico es más elevado incluso que el de las aceitunas.

14700 cal. por cada 100 g.

13Avellanas. Activa las defensas.

Son los frutos secos más ricos en ácido graso Omega 9 y Omega 6. También contienen vitamina B6 y eso las hace indispensables en invierno para aumentar las defensas y mantener a raya los resfriados. Destacan además por su contenido en magnesio, necesario para fijar el calcio en los huesos y potenciar la musculatura.

12550 cal. por cada 100 g.

Almendras. Mejor con piel.

Los antioxidantes de la almendra están presentes en la parte marrón de la piel que las recubre. Contienen el 37% de la cantidad diaria recomendada de vitamina E.
Como curiosidad, hay que decir que entre el 10 y el 15 % de las calorías de la almendra no son absorbidas por el cuerpo porque la grasa es de difícil acceso y además activan el metabolismo.

11600 cal. por cada 100 g.

10Pipas de girasol. Las aliadas de los deportistas.

Opta por la versión sin sal, o la retención de líquidos se convertirá en un problema. Por lo demás, las pipas de girasol son una estupenda fuente de vitamina E que protege el sistema cardiovascular y previene el envejecimiento de la piel. También contienen zinc, que estimula el sistema inmunitario, y fitosteroles que reducen el colesterol. Si haces deporte, come pipas. Son ricas en minerales como el magnesio, que proporciona lo necesario para relajar los músculos y potasio, que ayuda a mejorar el rendimiento y evitar lesiones. El selenio, además contribuye al mantenimiento de las articulaciones en buen estado.

9570 cal. por cada 100 g.

8Cacahuetes.Los falsos frutos secos

Seguro que no lo sabías, pero realmente son ¡legumbres! Y altamente hipercalóricas. Sus riesgos son el alto aporte de ácidos grasos y el gran contenido calórico. En contraposición controlan la tensión, aumentan las defensas, ayudan a superar la depresión por contener triptófano, y gracias al todo el Omega 6 que contienen son antinflamatorios.

7600 cal. por cada 100 g.

6Castañas. ¡Son hipocalóricas!

La mitad de su composición corresponde a hidratos de carbono y fibra, así como a vitaminas del grupo B, ideales para reducir la sintomatología propia del otoño, en la que es común sentirnos apáticos o tristes. Además, combaten el estreñimiento regulando el tránsito intestinal. Tómalas hervidas para favorecer su digestión y que no se hagan “pesadas”.

5165 cal. por cada 100 g.

 

4Pistachos. Hiperprotéicos

Son frutos secos más ricos en proteínas. También destacan por su contenido en fibra, ácido fólico y grasas amables. La arginina les convierte en estupendos aliados para aumentar las defensas que tanto descienden en otoño y para mejorar la circulación de la sangre.

3600 cal. por cada 100 g.

2Anacardos. Cuidado con el azúcar

Su sabor dulzón no te engaña, los anacardos son los frutos secos con mayor contenido en azúcar. Sin embargo, compe nsan este exceso aportando buenas dosis de vitaminas B3, K, A y potasio. Son estupendos a la hora de reforzar el sistema inmunitario.

1575 cal. por cada 100 g.

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