Bajar la temperatura de un niño cuando le sube la fiebre es uno de los mayores quebraderos de cabeza a los que se enfrentan los padres, a pesar de tratarse de una de las dolencias más habituales en los más pequeños. Y es que la fiebre no deja de ser un aumento en la temperatura corporal, siempre como respuesta a algún tipo de enfermedad, y normalmente se habla de fiebre cuando se está o se superan los 37,5ºC en el caso de los niños.

También sabemos que depende de la hora del día, aumenta, por ejemplo, por la mañana es normal sentirse bien, para llegar a los picos más altos después de comer y sobre todo durante la noche. Y aunque parezca paradójico, su aparición resulta fundamental para ayudar a hacer más fuerte el sistema inmunológico del niño, que aprende a enfrentarse a enfermedades y dolencias nuevas cada día. Al tratarse de un mecanismo de defensa, aparece cuando nuestro organismo es atacado.

Existen un sinfín de razones por las que un niño puede padecer fiebre, siendo las más habituales las de origen vírico, y las infecciones respiratorias, que suelen cursar acompañadas de un aumento de mocos y algo de tos. También las relativas al estómago tienden a conllevar fiebre, además de vómitos en algunos casos, dolor abdominal o incluso diarreas. Urinarias en menor medida y a veces hechos tan puntuales como abrigarle demasiado, la aparición de los primeros dientes o una vacuna reciente.

No hay que cometer el error de pensar que, a mayor fiebre, peor es la dolencia. La temperatura no determina el grado de enfermedad, todo depende de la causa que lo origine. Pero lo que sí es común es querer hacer todo lo posible por ayudar a nuestro hijo a que salga de ese estado febril que nos preocupa, y en este artículo os explicamos cómo lograrlo.

Consejos para bajar la temperatura de un niño
Hay varias acciones que podemos llevar a cabo cuando tratamos de bajar la temperatura de un niño, y todas son fáciles de realizar y sin que supongan algún tipo de problema para el pequeño. Lo primero y fundamental es la hidratación, con abundante agua, la sudoración hace que baje el nivel de líquido en el cuerpo por lo que hay que asegurarse que beba lo que está perdiendo

No caigamos en abrigarle más de la cuenta porque lo vemos tiritando, o subir la temperatura de la habitación donde esté. Al contrario, será peor y aumentará la sensación de malestar del pequeño, además de no contribuir para nada a su disminución. Por tanto, otro de los consejos es aplicar paños húmedos tibios, no fríos, en la frente. Y por último un baño de agua templada de unos 20 minutos hasta que vaya quedando fría, tanto el agua como el niño.

Además de todo esto, podemos complementar el tratamiento administrándole un medicamento a base de ibuprofeno para bajar la fiebre en niños, como Nurofen Pediátrico, indicado para el alivio de la fiebre en niños a partir de los 3 meses de edad. En el caso de menores de 2 años consultar siempre al pediatra. No administrar en caso de úlcera gastroduodenal y leer el prospecto antes de usar este medicamento. Nurofen pediátrico es un medicamento de Reckitt Benckiser S.A.

¿Cuándo llevar al niño al pediatra por una fiebre?
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que, si se trata de un menor de 2 años, siempre que presente fiebre se tiene que consultar al pediatra sin demora. En el caso de que sean más mayores hay que estar atentos a síntomas como por ejemplo que le cueste respirar, se queje de fuertes dolores de cabeza, si le aparecen puntitos rojos o negros en la piel, si está con sueño o con malestar y por supuesto si presenta un cuadro de fiebre alta, que ronde los 40ºC, y no disminuye a pesar del tratamiento con medicamentos o los consejos habituales para estos casos.

 

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