Después de semanas y semanas encerradas en casa, los días de playa ya están a la vuelta de la esquina. Pero este verano, todavía más que nunca después de que tu piel haya estado tanto tiempo sin contacto con el sol, debes tomar las máximas precauciones. Aunque parezca que ya te los sabes de memoria, nunca está de más volver a repetir los consejos que van a convertir tu bronceado en el más radiante y sano

La protección solar es lo primero de todo
Debes aplicarla antes de salir de casa (aproximadamente unos 20 minutos antes), no cuando llegues a la playa o salgas a la calle. Y también hacerlo en los días nublados.
Para evitar las quemaduras del sol, es necesario invertir en una buena crema hidratante con factor de protección con mínimo de 30 y los primeros días que nunca baje de FPS 50.
La cara, los labios, los ojos y el cuero cabelludo también son susceptibles de quemarse o sufrir los efectos del sol. Utiliza un protector facial específico, un bálsamo labial con bloqueador solar.
Además, tienes que repetir la aplicación cada dos horas.

Ten en cuenta tu fototipo de piel
Los fototipos más bajos son los que tienen mayor riesgo de quemarse y los que deben extremar las precauciones:

  • Fototipo I (se queman fácil, no se broncean nunca)
  • Fototipo II (se queman fácil, se broncean un poco)
  • Fototipo III (se queman un poco, se broncean progresivamente)
  • Fototipo IV (Se queman poco, se broncean bien)
  • Fototipo V (se queman poco, se broncean siempre)
  • Fototipo VI (se queman muy raramente).

La horas adecuadas
Debes comenzar a hacerlo progresivamente, y, sobre todo, intenta no acudir a la playa o salir al aire libre en las horas en las que el sol se encuentra en lo más alto (de 12 de la mañana a 16 de la tarde).

Hidratación, esencial
La exposición solar produce la deshidratación en todo el cuerpo por eso es fundamental consumir líquidos en abundancia. Especialmente agua, aunque también puedes tomar zumos naturales.

Ropa y complementos

La ropa también protege
Los pantalones largos y las camisas ofrecen una protección eficaz contra los componentes de la luz solar. El factor de protección contra los rayos UVA varía dependiendo del color, el tipo de material, la densidad de las fibras y el grosor. Por ejemplo, una camiseta de algodón tiene un factor de protección de 5. Existe ropa especial que se usa como protección contra el sol.
Además no debes olvidarte de los gorros y sombreros y de las gafas de sol con cristal homologado.

Protección desde dentro.
El protector solar es imprescindible, pero también puedes reforzar la protección de la crema con antioxidantes adicionales como la vitamina E, el licopeno, el betacaroteno o los polifenoles. Algunas sustancias como el beta caroteno pueden reducir la sensibilidad de la piel y aumentar su resistencia al sol en ciertas circunstancias. Pero siempre deben combinarse con el protector solar.

No al perfume
Cuando te expongas al sol, olvídate de aquellos productos que contengan alcohol, perfumes o colonias, pues pueden contribuir a que salgan manchas en tu piel.