Cada mujer es un mundo. Los genitales femeninos no se libran de los cambios producidos por la edad. A partir de los 45, la vagina está preparándose para la menopausia y es ahí donde experimenta los mayores cambios. Los niveles de estrógenos bajan y, con ello, su elasticidad. También la lubricación disminuye y en las relaciones sexuales aparecen las molestias. Los embarazos, partos, el proceso de menopausia e incluso los ejercicios físicos de impacto pueden afectar a tu zona vaginal. Igual que cuidas y tratas tu piel para retrasar y preservar el proceso de envejecimiento, ¿por qué no hacer lo mismo con la zona íntima? La Dra. Lola Ojeda (Ginecóloga en Women’s Health Institute) nos resuelve algunas de las dudas más frecuentes de una mujer. Eres candidata si…

Si haces deportes de impacto

Puede deberse al efecto de presión y efecto rebote del contenido de la cavidad abdominal sobre la pelvis y, por tanto, sobre el aparato genital interno. Esta presión puede modificar la estática del suelo pélvico y aparecer pequeñas fugas de orina. Como casi siempre, al iniciar cualquier actividad deportiva, es necesario informarse de detalles que pueden pensarse que no tienen relación directa con la actividad, pero sí tienen repercusión. Es fundamental reforzar el suelo pélvico, abdominales y músculos de la espalda.

Si tomas anticonceptivos orales

La ingesta continuada, si se mantiene actividad sexual, no debe afectar a la salud vaginal. Algunas mujeres que utilizan anticonceptivos, refieren más sequedad vaginal que cuando no los utilizan, o secreción algo más espesa, que en muy pocos casos dificulta las relaciones. Este tipo de consultas se dan en un porcentaje pequeño de mujeres jóvenes, a veces al comienzo del uso de anticoncepción hormonal y no suele mantenerse en el tiempo si la mujer mantiene su actividad sexual habitual. No olvidemos que las relaciones sexuales son el mejor procedimiento para el mantenimiento de las condiciones saludables de la vagina.

Si has pasado por una ‘quimio’

Cualquier tratamiento quimioterápico ocasiona alteración en piel y mucosas, y también lo hace sobre la vulva, donde los efectos son similares a los que hay por falta de estrógenos en la postmenopausia. Los efectos que produce son sequedad vulvovaginal, prurito vulvar, sensación de escozor o quemazón al orinar, molestias o dolor en las relaciones…
Los cánceres que más afectan, alterando las condiciones físico-químicas del medio vaginal, son aquellos que necesitan un tratamiento local en el área genital, fundamentalmente los de cuello uterino y endometria, que precisan radioterapia local.