1. Selva de Irati
La Selva de Irati se localiza en el Pirineo Oriental navarro. Se trata del segundo hayedo más extenso de Europa tras la Selva Negra alemana y forma una inmensa mancha verde de unas 17.000 hectáreas que se mantiene prácticamente intacta al paso del tiempo y de la acción humana.

Si el tiempo lo permite, éste es un lugar perfecto para pasar una jornada campestre en compañía de la familia pues se pueden hacer actividades al aire libre tales como senderismo, fotografía o contemplación de la flora y fauna que habita en el hayedo (zorros, jabalíes, corzos y petirrojos entre muchos otros). Durante la estación otoñal, la Selva de Irati se convierte en un espectáculo de color pues buena parte de sus árboles mudan sus hojas y comienzan a adquirir esas bellas tonalidades ocres, amarillas y rojizas que tanto caracterizan a esta época del año.
2. Monasterio de Piedra
Declarado en 1945 Paraje Pintoresco Nacional, forma parte de la red de espacios protegidos de Aragón. Se encuentra en Zaragoza y en el 2010 fue nombrado Conjunto de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico. El Parque Natural Monasterio de Piedra es una excursión ideal para disfrutar del otoño en familia. La corriente del río Piedra ha modelado la roca formando lagos, grutas y cascadas, creando un espacio natural único.

Además de la impresionante naturaleza del parque, los más pequeños podrán disfrutar de la exhibición de aves rapaces, recorrer las dependencias del Monasterio Cisterciense del siglo XIII, conocer la historia del chocolate en Europa o disfrutar de la mejor gastronomía aragonesa en los restaurantes Reyes de Aragón y Piedra Vieja.
3. Ciudad Encantada de Cuenca
En el término municipal de Cuenca encontramos la Ciudad Encantada de Cuenca, un paraje natural de formaciones rocosas calcáreas situado a una altitud de 1.5000 metros.

La erosión provocada por la acción del agua, el viento y el hielo ha hecho posible este fenómeno kárstico de formas desiguales que han dado como resultado una muestra única y sorprendente de arte moldeado por la propia naturaleza.

La Ciudad Encantada de Cuenca fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional en 1929. La visita a este paraje consta de un recorrido circular de tres kilómetros que se puede completar en una hora y media, lo que la convierte en una ruta divertida y accesible para realizar con niños.
4. Bosque de Oma
Al Bosque de Oma también se le conoce por el nombre de Bosque Pintado o Bosque Encantado y es obra del pintor escultor Agustín Ibarrola. El artista realizó pinturas sobre troncos de árboles dibujando figuras humanas, animales y geométricas. Algunas de estas imágenes solo se hacen visibles desde posiciones determinadas, desde donde los distintos troncos forman una imagen conjunta. La obra se encuentra ubicada en una de las laderas del valle de Oma, en la localidad de Kortezubi.

En este lugar se respira un aire mágico y místico: los árboles parecen cobrar vida hasta el punto de sentirnos observados por sus coloridas pinturas. Es un lugar realmente excepcional para disfrutar de excursiones en familia, mientras ejercitamos nuestras piernas y aprovechamos para sacar unas fotos. En definitiva, una obra muy original y diferente a la cual se le añade un bello recorrido.

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