El confinamiento nos ha afectado más de lo que pudiéramos imaginar. Haber pasado casi tres meses en cuarentena sin salir de casa nos ha provocado una serie de síntomas psicológicos que debemos poco a poco ir superando. El estrés, la ansiedad, el mal humor, la apatía y el nerviosismo son algunas de las consecuencias de estas circunstancias tan atípicas que nos han tocado vivir. Todas ellas pueden traducirse en un aumento o bajada de peso notable, en una gran falta de concentración o en problemas de insomnio. Estos últimos no nos permiten dormir largos períodos de tiempo y nos hacen estar poco descansadas durante el día. Las ojeras y los ojos irritados son algunas de las secuelas visibles de esta falta de sueño pero el estrés o los cambios de humor repentinos también pueden tener su origen en el insomnio. Es importante buscar una solución a este síndrome cuanto antes pues una mente descansa es imprescindible para tener una vida sana.

Existen ciertas pautas que pueden ayudarnos a conciliar el sueño sin llegar a tener que tomar infusiones o medicamentos específicos para ello. A veces basta simplemente con incorporar ciertas actividades o rutinas a nuestro día a día para favorecer nuestro sueño. Sin embargo, si el insomnio es muy prolongado y persistente, lo más recomendable es acudir a un médico especialista para tratar cada caso de manera específica. Igualmente, estas son algunas de las actividades que pueden ayudarte a dormir más cómodamente.

Cuidar la luz

Aunque pueda resultar evidente, es importante que nuestro sueño coincida con el ciclo del sol y la luna. Es decir, debemos intentar dormir por la noche y realizar nuestra actividad cotidiana durante el día, manteniendo una mínima iluminación en las horas nocturnas y despertando con los primeros rayos de sol.

Mantener unas rutinas de sueño

Puede ser muy recomendable fijar una hora de irse a la cama y otra para despertar, teniendo en cuenta que debemos intentar dormir un mínimo de siete horas diarias. Normalmente, tendemos a ir cada vez acostándonos y levantándonos más tarde. Lo más efectivo es fijar una hora a la que levantarse cada mañana y así hacer que nuestro cuerpo se acostumbre.

Practicar deporte o realizar algún ejercicio físico

Cuanto mayor sea nuestra actividad física, más cansado estará nuestro cuerpo y más sencillo debería ser que nos durmamos. El sueño funciona como proceso reparador del gasto de energía que hemos realizado durante nuestras horas despiertas. Si nos vamos a la cama llenas de vitalidad, lo más probable es que nos sea imposible conciliar el sueño.

Alejarse de las pantallas

Normalmente, justo antes de dormirnos, lo que todas hacemos es mirar nuestro móvil, leer de la tablet o ver alguna película o programa en nuestro ordenador o televisor. Un craso error. La luz que emiten los dispositivos de este tipo inhibe la secreción de melatonina, lo que hace que el sueño se retrase y que nuestras ganas de dormir disminuyan. Es recomendable dejar a un lado las pantallas una o dos horas antes de irnos a la cama. En su lugar, podemos leer un libro, escuchar música relajante o meditar.

Utilizar la cama solo cuando nos vamos a dormir

Es probable que, debido al confinamiento y al teletrabajo, hayamos usado la cama para comer, trabajar, charlar por teléfono, ver series o estudiar. Esto no es nada recomendable puesto que de esta manera nuestro cerebro entenderá que la cama es un lugar de ocio y no de descanso. Debemos utilizar la cama solo para dormir, así nuestra mente asociará cama con sueño y, una vez nos tumbemos en ella, comprenderá que nuestra única intención es descansar.

Estas son algunas de las pautas que pueden ayudarnos a conciliar el sueño y a superar el insomnio post confinamiento. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada problema es diferente y que cada cuerpo es un mundo, por lo que es importante mantener las rutinas que a cada una de nosotras nos convenga y nos funcione. Para ello, si es necesario, habrá que acudir a un profesional de la salid especialista en trastornos del sueño y tratar nuestro caso de forma específica.