La clave de las parejas está en el deseo de ambos de permanecer unidos y de querer ser felices. Dicho así suena fácil, pero lo cierto es que la rutina diaria, los niños o el trabajo muchas veces acaban pasando factura a las relaciones. Para que esto no suceda debes tener claro algunas cosas. ¡Toma papel y lápiz!

Las diez verdades sobre el amor 

1 El amor no se encuentra en el corazón, sino en el cerebro
Cuando nos enamoramos, un cóctel de neurotransmisores y hormonas invaden nuestro cerebro y segregamos las hormonas del amor: oxitocina, dopamina y serotonina. Nos sentimos pletóricos, llenos de energía y todo parece posible. pero el amor no es exclusivo de una relación de pareja. De hecho, la mayor inyección de oxitocina que podemos sentir en la vida se produce después de un parto natural. La madre se «enamora» de su bebe y esto garantiza los cuidados que el pequeño necesita para vivir.

Las hormonas del amor
Oxitocina: Es la hormona de los vínculos emocionales, de los abrazos, los besos y las caricias. Aparece en momentos de intimidad en los que se establecen relaciones de cariño y de protección.
Dopamina: Es la hormona del placer y del deseo. Nos proporciona una sensación de euforia, energía y bienestar. Además, llega a generar sentimientos de «adicción» a la persona amada.
Serotonina: Actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la responsable del bienestar, genera optimismo, buen humor y sociabilidad. También es conocida por inhibir la ira y la agresión. Además del amor, otras actividades como exponerse a la luz del sol, recibir masajes o hacer ejercicio físico también aumentan sus niveles.

2Las relaciones sexuales con regularidad unen a las parejas
La unión sexual es la experiencia más satisfactoria que el mundo físico nos puede ofrecer. Por unos instantes rozamos el cielo, pero, a menos que asentemos la relación en el respeto, el cariño y la confianza plena, no podremos habitar en él. El sexo hace que se liberen las hormonas «del apego» como la oxitocina y la vasopresina. Éstas logran producir una sensación de unión especial con la otra persona, potenciando la relación sentimental, aumentando el atractivo de la pareja y fortaleciendo vínculos que favorecen la monogamia.

3El amor no es selectivo, es una cualidad
Al igual que la luz del sol nos calienta a todos, el amor no es exclusivo. La exclusión tiene que ver con el ego. En la sociedad occidental el amor se entiende hacia un objeto o persona determinada pero el verdadero amor es una cualidad del alma. Por eso cuando queremos lo hacemos a todo y a todos. Es cierto que hay personas que reflejan nuestro amor con mayor nitidez, pero este amor debe de estar ya en nuestro interior.

4Para amar a los demás, primero ámate a ti misma
Sólo una persona que se quiere a sí misma puede amar a los demás, ya que si tú no te valoras, ¿qué valor tiene tu amor? ¿Qué le puedes aportar a los demás? Si tú te sientes necesaria, importante y valiosa, no necesitarás el reconocimiento de los demás. En cambio, una persona que no se gusta, buscará utilizar a otras personas para reafirmarse y satisfacer sus necesidades afectivas. No podrá amar a nadie en profundidad y nunca encontrará la felicidad.

5La felicidad primero debe estar en ti
A nivel físico, somos la mitad de un todo y es natural querer encontrar a tu media naranja. Pero tú eres el único responsable de tu felicidad. Tenemos impuestas las relaciones de pareja y, aunque hayamos tenido varios desengaños amorosos, seguimos deseando enamorarnos. Si no sabes estar bien sin alguien a tu lado, buscarás una relación para evitar la soledad. Pero si no aprendes a estar sola, tarde o temprano culparás a tu pareja de tus carencias y nunca serás feliz. Por ello, sólo puedes buscar la felicidad en ti.

6Amar y querer no significan lo mismo
Amar es respetar a la otra persona en su totalidad, es darle alas para que sea lo que ella quiere ser, aun cuando su camino sea diferente al tuyo. En cambio, querer es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Es pretender que esa persona cubra todas nuestras carencias.

7El amor implica voluntad y compromiso
Amar requiere de la firme voluntad de querer hacerlo. Al igual que las necesidades de un niño van cambiando, también varían las de nuestra pareja. Para tener un compañero de vida, debemos crecer y evolucionar juntos. Hay que tener presente que lo que funcionó ayer puede no ser suficiente hoy, porque ya no somos los mismos que fuimos. Hay que estar atentos a las nuevas inquietudes de la relación si queremos recorrer el camino de la vida juntos. Saca tiempo para escuchar a tu pareja, sus necesidades, sus deseos…

8La infidelidad no siempre significa desamor
En la sociedad occidental, el amor implica fidelidad, pero a lo largo de la historia y en diversas culturas esto no ha sido así. Una pareja es una relación exclusiva entre dos personas y les corresponde únicamente a ellas determinar las bases de su relación, por lo tanto, sólo ellas pueden determinar si la infidelidad está permitida o no. Hay que ser honesto y hablarlo entre los dos ya que si no hay consenso la otra persona puede sufrir y la pareja romperse.

9Saber perdonar es una clave fundamental
No hay nada peor para una pareja que sacar a relucir errores cometidos en el pasado cada vez que hay una discusión. Perdonar nos ayuda a sanar y produce una maravillosa sensación de liberación. Puedes escribir esas ofensas que guardas en un papel y quemarlas delante de tu pareja. Es un acto simbólico que demuestra que realmente quieres volver a
empezar.

10Respeta a tu pareja y a su espacio
El amor de verdad implica permitir que la otra persona sea lo que quiere ser, sin condicionarla ni manipularla. Debes de escucharla con atención y respetar sus sueños y opiniones, aún cuando no coincidan con los tuyos. Si en tu relación de pareja sientes tanto «amor» como su opuesto (agresividad, celos…) es posible que estés confundiendo el amor con la
posesión.

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