Claves para pensar en positivo: vivirás más y mejor

El optimismo es un elevador infalible de autoestima. No todo el mundo lo practica, ni sabe hacerlo y, es muy común que, ante los pequeños avatares del día a día, el pesimismo vaya haciendo mella en las personas que tienden a ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. Apunta estas pautas de conducta para afrontar el día a día con una sonrisa.

3Claves para ser optimista

Sé realista. Debes seguir un camino claramente definido, proponerte metas concretas, sencillas y accesibles, tener los pies sobre la tierra y ser consciente de tus defectos y de tus virtudes. .

Vive al día. La felicidad está en los pequeños momentos, en los detalles, hay que ser consciente de que el auténtico bienestar procede de las situaciones más corrientes. Disfruta el presente, sin preocuparte excesivamente del mañana.

Acepta lo que llegue con calma. Aprender a resistir y doblarse sin romperse, ante los traumas y desgracias, es otra de las claves del optimismo vital.

2El autocontrol es un ejercicio que te ayudará

Practica sexo… y sentido del humor. Una de las cosas que más fortalecen la autoestima es tener la capacidad de reír, bromear y de disfrutar de las cosas cotidianas. El buen humor es sinónimo de inteligencia.

Sé constante. Tanto la adversidad como los «golpes de buena fortuna» son factores ajenos a la persona y que escapan a su control. Para alcanzar el éxito es preferible centrarse en valores como la tenacidad, el entusiasmo, el esfuerzo sostenido y la dedicación.

Aprende la lección y suma experiencias. La persona optimista confía en poder superar las adversidades, en sacar lecciones de los golpes de la vida y en salir con más experiencia y felicidad e incluso reconfortada, de cualquier circunstancia adversa.

1¿Desbordada? Respira hondo y evita el estrés

Sonríe siempre. Verás que la respuesta será que también arrancas una sonrisa de tus interlocutores y con eso generas, como por arte de magia, buen ambiente.

Quédate con lo bueno. Dedica 10 minutos al final del día a reflexionar sobre las cosas malas que te han pasado. Y haz un esfuerzo por ver algún matiz positivo en cada una de esas situaciones. Todo tiene doble cara: simplemente tienes que buscarla.

Camina erguido y con paso firme. Para que puedas enderezar tu cabeza, tienes primero que enderezar tu cuerpo.

Usa palabras positivas y pon voz alegre. Una voz agradable te incita a contestar de la misma manera.