El cáncer de piel no melanoma es el tipo más común de cáncer de piel. Se le llama no melanoma, porque este grupo de tumores comprende todos los tipos de cáncer de la piel, excepto uno: El melanoma maligno, que es el cáncer que se desarrolla a partir de los melanocitos.

síntomas de alarma

El síntoma más común es la aparición de una nueva masa, una mancha o protuberancia que esté creciendo (en el transcurso de unos meses o de uno a dos años), o bien una úlcera que no sane en un plazo de tres meses.

prevención

La forma más importante de reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de piel es evitar exponerse sin protección a los rayos solares y a otras fuentes de luz ultravioleta. Además, es necesario utilizar siembre una crema de protección de factor 20 o más en las áreas de piel expuestas al sol, particularmente cuando la luz es intensa. Las personas de piel clara y que se quemen con facilidad deben aplicar la loción con mayor frecuencia.

tratamiento

Los tratamientos del cáncer de piel varían en función del tipo de piel del paciente así como del tamaño, profundidad y lugar de la lesión.

Cirugía: En la extirpación de los tumores superficiales la curación se consigue en el 92% y el 100% de los casos.

Radioterapia: Es muy eficaz para tratar tumores pequeños y bien delimitados. También se utiliza cuando los ganglios regionales están afectados.

Terapias tópicas: Es de especial valor cuando no son posibles otras técnicas. Se aplica en forma de crema, dos veces al día y durante 4 a 8 semanas.

¿Sabías qué? 

El 85% de los tumores malignos aparecen en la cara, el escote y el cuero  cabelludo. Por lo que los especialistas recomiendan cubrir las zonas que están expuestas a los rayos solares durante todo el año.