1- Fortalece el corazón
Caminar con regularidad reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. También reduce los niveles de colesterol LDL (malo) y aumenta los niveles de HDL (colesterol bueno). Además, caminar a paso rápido ayuda a prevenir y controlar la presión arterial alta, reduciendo el riesgo de accidentes cardiovasculares hasta en un 27%.

2- Mantiene el peso bajo control
Si estás buscando perder peso, debes quemar alrededor de 500 calorías al día por encima de las que consumes. Dar un paseo tranquilo durante 30 minutos contribuye a quemar alrededor de 80 calorías, pero si aumentas tu velocidad podrás quemar hasta 200. Además, caminar a paso ligero también aumenta la masa y el tono muscular y cuanto más masa muscular se tenga, más rápido funciona el metabolismo y, por lo tanto, más calorías se queman, incluso en reposo.

3- Mejora el estado de ánimo
Está demostrado que practicar ejercicio regular de intensidad moderada, como caminar ligero, ayuda a luchar contra el estrés y la ansiedad. Esto se debe a que cuando hacemos deporte nuestro cuerpo libera endorfinas, las hormonas encargadas de la felicidad.

4- Previene la demencia
La demencia afecta a una de cada 15 personas mayores de 65 años. Sin embargo, está comprobado que la actividad física tiene un efecto protector sobre la función del cerebro y, en concreto, caminar regularmente reduce el riesgo de demencia en un 40%. Por tanto las personas que caminan 10 kilómetros o más a la semana pueden evitar la contracción del cerebro y así preservar la memoria durante más tiempo.

5- Aporta energía
Aunque parezca contradictorio caminar aumenta la circulación y el suministro de oxígeno a las células del cuerpo, ayudando a que se sienta más alerta y, en consecuencia, tengas más energía. Además, si puedes, intenta caminar a la luz del día, ya que incrementa los niveles de vitamina D, un nutriente difícil de obtener a partir de los alimentos, pero que se puede sintetizar a través de la exposición a la luz solar.