Tenían que haberse dado el «sí quiero» hace ya dos meses, el pasado 29 de mayo, pero el coronavirus no entiende de clases; ni hace distinciones entre los mortales y los nobles de sangre azul. Por lo que Beatriz de York y Edoardo Mapelli Mozzi se vieron obligados a cancelar su boda. Todos creíamos que tendría pasar mucho tiempo hasta que pudiéramos ver a la nieta de la reina Isabel II cruzar el largo pasillo de la iglesia real del Palacio de St. James. Sin embargo, y para sorpresa de todos, la joven no quiso esperar ni un segundo y, en cuanto las medidas del gobierno británico se relajaron un poco; ella se puso manos a la obra a organizar un plan B de bodas (nunca mejor dicho).

Preparó esta nueva y casi improvisada ceremonia junto a su madre, Sarah Ferguson y, en tan solo dos semanas, consiguió organizar una boda secreta que, por las primeras imágenes, sabemos que fue de cuento de hadas. Tuvo lugar el pasado 17 de julio de manera clandestina en una pequeña capilla en Windsor; y a ella acudieron la reina de Inglaterra y el duque de Edimburgo, junto a un pequeño grupo de invitados que siguiendo las recomendaciones de la OMS, guardaron la distancia de seguridad. A ella la llevó hasta el altar su padre, el príncipe Andrés y Edoardo estuvo acompañado de su adorable hijo Christopher (al que todos llaman Wolfie); fruto de su anterior relación con la arquitecta Dara Huang. Una curiosa elección que convierte al pequeño en la persona más joven en tener un papel tan importante dentro de una boda real.

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul

Si esta boda real es probablemente una de las más sorprendentes e inesperadas de toda la historia de la monarquía británica, el vestido y los complementos que eligió la princesa Beatriz para tal importante fecha, no está exentos de curiosidades. La joven se casó con un vestido perteneciente a su abuela Isabel II. Se trata de un diseño de Norman Hartnell que la mismísima reina lució en el estreno de la película Lawrence de Arabia en 1962 y más tarde para la apertura del Parlamento en 1966; que para esta especial ocasión fue remodelado y ajustado por Angela Kelly y Stewart Parvin. No es nada común ver a una novia real optar por un vestido reciclado pero lo cierto es que Beatriz de York estaba más guapa que nunca.

La tiara también era reciclada. Beatriz eligió ni más ni menos que la Tiara Fringe perteneciente a la Reina María; una delicada pieza repleta de diamantes que Isabel II también llevó en su boda en 1947. Historia sobre su cabeza. Como ramo, la joven apostó por la sencillez. Eligió un bouquet de Patrice Van Helden que, en tonos cremas, rosas, violetas y vainillas, siguiendo la tradición, incluía ramitas de mirto.  El ramo nuevo, la tiara antigua, el vestido prestado y la sangre azul. Cuatro elementos que hicieron que Beatriz de York se convirtiera, de forma inesperada, en la novia más espectacular. 

1Una inesperada boda

Se tenían que haber casado el pasado 29 de mayo pero no ha sido hasta este 17 de julio cuando, secretamente, han podido celebrar su boda.

2Una decoración asombrosa

La pequeña capilla en Windsor en la que se dieron el «sí quiero», decorada con flores en tonos claros y rosados, no podía estar más bonita.

3Un vestido prestado

Beatriz de York eligió para su boda un vestido perteneciente a su abuela Isabel II. Se trata de un diseño de Norman Hartnell que la mismísima reina lució en el estreno de la película Lawrence de Arabia en 1962 y más tarde para la apertura del Parlamento en 1966.

4Un look de lo más favorecedor

El diseño, aunque de estilo muy tradicional, es una pieza única que funciona hoy igual que hace medio siglo. Elaborado en tafeta blanca y decorado con brillantes y diamantes organizados de manera geométrica, el vestido le sentaba como un guante. Y no nos extraña pues para esta especial ocasión fue remodelado y ajustado por Angela Kelly y Stewart Parvin para adaptarlo al cuerpo y gusto de Beatriz.

5Apertura del Parlamento en 1966

Que su abuela le cediese este sorprendente vestido, no es más que una muestra de lo mucho que Isabel II apoya a su nieta, Beatriz de York.

6Una tiara de la Reina María

La novia eligió ni más ni menos que la Tiara Fringe. Una delicada pieza repleta de diamantes que perteneció a la Reina María y que Isabel II también llevó en su boda en 1947.

7Una tiara de lo más especial

La llevó Isabel II hace 75 años en el día se su boda pero la tiara tiene mucha más historia detrás. Fue montada para la Reina María a partir de un collar de diamantes que la Reina Victoria le regaló en su boda, allá por 1893.

8Un ramo con mucho significado

Como ramo, la joven apostó por la sencillez. Eligió un bouquet de Patrice Van Helden que, en tonos cremas, rosas, violetas y vainillas, siguiendo la tradición, incluía ramitas de mirto y que, como se viene haciendo desde hace años, fue depositado sobre la tumba del soldado desconocido en Westminster Abbey.