A qué saben las lentejas?

A gloria. Y es que he de confesar que las lentejas son uno de mis platos preferidos. Me gustan en cualquier estación del año y a cualquier hora. Pero he de reconocer que desde que probé las de Prístino mi pasión por estas legumbres ha aumentado considerablemente. 

En la calle Eduardo Dato se encuentra este nuevo Bistro llamado Prístino. Un local elegante y con una suculenta carta que llega al centro de Madrid  para alegrar los paladares de aquellos amantes de las recetas tradicionales, del buen producto y del gusto.

Su carta no acepta un producto que no sea de primerísima calidad como verduras de sus huertas propias en El Escorial, pescados y mariscos de lonjas gallegas de confianza o ternera con D.O. Sierra de Guadarrama entre otros. 

Será con esta excelente materia prima con la que confeccionen los mejores platos de cuchara. En apenas poco tiempo ya son conocidos sus callos con morro y pata servidos en cazuela de barro, su potaje de vigilia o sus verdinas con pixín. Sin embargo como reza el título sus lentejas castellanas son ya seña de identidad. Un plato clásico del que esperas poca sorpresa pero que en Prístino disfrutarás como nunca antes lo habías hecho. 

Sus entrantes bailan según la estación y el producto. Importante escuchar los fuera de carta. Anchoas de la cofradía del Cantábrico, pisto alboronía y croquetas de jamón ibérico serán los perfectos aliados para abrir boca.

Y siguiendo esta línea clásica llegamos a los principales. De nuevo el producto aparece como protagonista en las elaboraciones de pescado como bacalao a la madrileña, lubina a la sal o un espectacular rodaballo acompañado con verduras al josper y patatas panadera. Serán platos como rabo de toro con parmentier de oloroso, albondigas de presa o chuletón de vaca Simmental los que destaquen en el apartado de sus carnes. 

El broche dulce viene con clásicos de toda la vida como las peras al vino, el flan de la casa o la leche frita. 

A pesar de que su propuesta gastronómica evoca a una casa de comidas tradicional, donde la imaginación nos lleva a mesas de madera sin vestir, plagadas de vasos y vino de la casa junto a ollas que presiden la mesa, en Prístino encontramos algo diferente.

Su espacio es elegante y acogedor. Cada rincón guarda el detalle perfecto para crear una estética sofisticada. El local se divide en dos salas donde el punto común son los colores neutros, la luz de sus ventanales y sus perfectas mesas vestidas. El exquisito servicio de Prístino hace que esta experiencia gastronómica cobre aún más sentido. 

Un restaurante sofisticado y tradicional donde las ganas de repetir solo priman ante el sabor de su carta. Tomen nota de este nombre: Prístino.

Lo bueno: Sublime servicio, propuesta clásica envidiable y un espacio de alto nivel. 

Lo mejor: Pecando de ser redundante…sus lentejas.

Precio medio: 35€

Dirección: Paseo de Eduardo Dato, 8 Madrid Tel.: 91 737 36 40

 

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