LA alergia es una reacción despro- porcionada del sistema inmu- nológico frente a sustan- cias que el organismo re- conoce como extrañas y potencialmente peligro- sas, pero que en realidad no lo son. Este tipo de re- acción se denomina alér- genos y dan lugar a que se produzca un perjuicio de los tejidos, e incluso del propio organismo.
Las alergias pueden mani- festarse de múltiples formas. Aunque la manera de reac- ción más común es la respi- ratoria, también pueden darse problemas oculares, cutáneas, entre otras.

Se estima que en España cerca del 25% de la población padece algún tipo de enfermedad alérgica, siendo lo más frecuente la alergia a pólenes.

A nivel terapeútico se busca utilizar el tratamiento lo más eficaz posible y con los menores efectos secundarios entre los que se encuentran los antihistamínicos, los cor- ticoides típicos o generales, o medicación de rescate ante reacciones graves. Generalmente las alergias suelen afectar desde la infan- cia, reincidiendo en prima- veras, y es habitual que los brotes vayan perdiendo fuer- za e intensidad a partir de los 40 años.
ALERGIA AL POLENLa alergia a pólenes es la más frecuente. Las inten- sas lluvias del otoño y el invierno hacen que en pri- mavera haya una mayor proliferación de plantas que vierten su polen al aire.

Los pólenes son granos microscópicos que se encuentran en las flores y que son arrastrados por el viento. Por tanto, a mayor concentración, mayor viru- lencia. Ante las condiciones, la única solución es la pre- caución entre determina- dos meses, especial-

mente entre marzo y junio, época en donde la concentración de pólenes es mayor.

SÍNTOMAS

La reacción se produce cuando el polen penetra en el organismo, general- mente a través de las mucosas expuestas al aire como la boca, la nariz o los ojos. A raíz de ello, se manifiestan los primeros síntomas, como el picor de ojos y nariz, irritación del paladar y faringe, el enroje- cimiento, constante lagri- meo, estornudos, o con- gestión.
Estos síntomas incremen- tarán cuanto más nos expongamos a las sustan- cias que el organismo con- sidera extrañas.
Los síntomas pueden variar de un paciente a
otro, aunque algunos sufren síntomas más gra- ves. A los ya citados, se une la dificultad respiratoria, crisis asmática o reaccio- nes cutáneas de tipo urti- caria, que requieren de tra- tamiento específico.

OJO SI VIVES EN CIUDADES…

Lo que debes evitar es per- manecer mucho rato en exteriores ajardinados.
En muchas ocasiones, la exposición de pólenes podría ser mayor en las grandes ciudades indus- triales, puesto que la conta- minación genera una especie de boina, que con- centra más los alérgenos,
evitando un aire puro y libre de sustancias.

¿CÓMO HACERLA MÁS LLEVADERA?

La exposición en ocasio- nes resulta inevitable, por ello, es importante suavi- zar sus síntomas. En pri- mer lugar, se debe conocer la enfermedad para poder tomar decisiones y averi- guar las circunstancias que agudizan la reacción. Tener conocimiento de cómo prevenirla y los trata- mientos que deben seguir- se en cada caso.

En segundo lugar, hay que intentar elegir una zona libre de pólenes y sustan- cias para pasar tiempo libre
o las vacaciones, sobre todo aquellas personas que sean muy sensibles a las reacciones.
En ocasiones, es necesario reforzar la prevención con tratamientos farmacológi- cos. Por lo general, las aler- gias se tratan con descon- gestionantes o antihistamínicos que actúan sobre los síntomas de las alergias con el objeti- vo de paliarlas. Cómo alter- nativas a medicamentos, también se puede recurrir a remedios naturales y case- ros, y así evitar posibles efectos secundarios. Infu- siones de menta o té verde pueden aliviar los síntomas de la alergia.